26 de abril de 2018

LA JUSTICIA DA CARTA BLANCA A "LA MANADA"

La Justicia española dice que no es violación, es abuso. Por lo tanto, 9 años de prisión, de los cuales ya han cumplido 2. Absueltos de agresión sexual.

Vivo en un país en el que no se considera agresión sexual que 5 hombres me metan de noche en un portal, agarrándome de las muñecas, cuando estoy en estado de embriaguez, aprovechando su evidente superioridad física y numérica. No se considera agresión sexual que me penetren simultáneamente – a mí y a mis 18 años – por la boca, por el ano y por la vagina mientras me graban con sus móviles. No se considera agresión sexual que, en esas condiciones, eyaculen dentro de mí y lo hagan sin preservativo. No se considera agresión sexual que ellos estén tan cachondos como eufóricos, jaleándose y pidiendo a gritos turno para metérmela, mientras yo no hago ni la más mínima muestra de estar disfrutando de la situación. Vivo en un país en el que no hay ni rastro de agresión sexual en que los que hablaban de que “hay que llevar burundanga, que luego queremos violar todos” difundan vídeos con contenido sexual en los que yo aparezco. Siete vídeos explícitos en los que se ve cómo me humillan y me vejan. No hay rastro de agresión sexual cuando, después de su fechoría, ellos se van a seguir la fiesta y a mí me dejan tirada en el portal, sin ropa, robándome el móvil antes de marcharse para que no pueda ponerme en contacto con nadie.  Nada hace pensar que haya sufrido un agresión sexual aunque esté sola de madrugada, llorando en un banco de una ciudad desconocida, hasta que una pareja me encuentra y llama a la Policía. No hay agresión sexual aunque los guardias, el personal médico y mi estrés post-traumático digan lo contrario. No hay agresión sexual aunque, dos años después, siga necesitando asistencia psicológica. No hay agresión sexual porque la educación sexual en mi país nos la ha enseñado el porno.


Vivo en un país en el que la Justicia da carta blanca a violadores y asesinos y me dice que si siento que me van a violar, no puedo entrar en estado de shock. Tengo que gritar mucho, patalear una barbaridad y oponer toda la resistencia física que mi cuerpo me permita para que me hagan daño. Para que se me note después. Sangre, moratones y alguna fractura, como mínimo. Para que controle ese instinto de supervivencia que me sale en situaciones de pánico y, en vez de enfrentarme a esas bestias contra las que sé no puedo, decida volverme tan loca que mi asesinato pueda ayudar a que alguien ahí fuera crea mi versión. Vivo en un país en el que aceptar ser violada para poder seguir con vida no se entiende. “Si no quería que la penetraran entre cinco, ¿por qué no se marchó de allí?” De aquella ratonera. No puedo con uno, estando en plenas facultades, y quieren que pueda con varios, sin estarlo. Pero también vivo en un país en el que enfrentarme a mi violador, sabiendo las consecuencias fatales que puede tener, tampoco se entiende. “¿A quién se le ocurre plantarle(s) cara sabiendo que tiene todas las de perder?” Además, si les denuncio, me dicen que es mentira. Que les quiero joder la vida, aunque no les conozca de nada. Y si no les denuncio, me dicen que porqué no lo hago si es verdad. Que cómo soy tan tonta.
 


Vivo en un país en el que, haga lo que haga, las preguntas siempre me las hacen a mí. Supongo que la sociedad se centra en lo que yo hago (o dejo de hacer) porque todavía no tienen el valor suficiente para preguntarse a sí mismos qué estamos haciendo mal para que lo que me hicieron a mí, se lo hagan – con total certeza – a tres mujeres al día en España. Qué estamos haciendo mal para que sólo una de cada 8 mujeres violadas en nuestro país decida presentar una denuncia. Qué estamos haciendo mal para que sigamos siendo objeto de uso y consumo. Vivo en un país en el que todavía le debemos nuestro cuerpo a ellos. Se nos cosifica hasta la saciedad y, al final, somos eso. Sólo un cuerpo. Inerte. Un cuerpo. Sin vida. De hecho, mira hasta qué punto se nos cosifica que, aunque parezca increíble, muchos aún no tienen claro cuándo estamos disfrutando y cuándo estamos sufriendo. Les importamos tanto que no lo saben diferenciar. Sólo somos un cuerpo. Sin más.

Vivo en un país en el que sé que antes de tener 25 años, podré volver a encontrármelos en cualquier calle, en cualquier fiesta, en cualquier ciudad. A José Ángel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Jesús Escudero, Ángel Boza y Antonio Guerrero (de izquierda a derecha en la imagen). Podré cruzármelos de nuevo y será entonces cuando todos los pedazos que intento reconstruir a diario, vuelvan a tambalearse. Por mí y por todas mis compañeras. Pero seguiré luchando con objetivo muy claro. Como decía aquella yaya, “que lo que no tuve para mí, sea para vosotras”.
Hermanas.

NOTA MUY IMPORTANTE: No soy la chica de la violación de San Fermín, aunque podía haberlo sido. Sólo escribo en primera persona para que la empatía en este país despierte de una vez por todas.

6 de julio de 2017

QUERER SER MADRE POR ENCIMA DE TODO, PERO NO A COSTA DE CUALQUIER COSA

"Hola, Carlota.

Te sigo desde hace un tiempo y me gusta mucho todo lo que defiendes. Últimamente, con el tema de la gestación subrogada, me entran ganas de escribir algún comentario entre tanto sinsentido, pero no lo hago porque no me gusta que la gente de mi Facebook pueda leer ciertas cosas de mi vida privada, de la que soy muy celosa. No me gusta hacer referencia a algo tan personal de mi vida, porque la gente sólo curiosea para hacer daño.

Aún así, me gustaría darte mi punto de vista por si lo quieres publicar. Pero, por favor, siempre de forma anónima. Yo soy una de esas mujeres de las que decís que todos se ponen en su lugar cuando se habla de este tema. Es decir, de la que no puede tener hijos. Soy mujer, soy infértil y deseo por encima de todo ser madre algún día. Lo deseo por encima de todo, pero no a costa de cualquier cosa. Tengo una enfermedad crónica que me produce metástasis en mis órganos reproductivos. Pero no tengo derecho a comprar un bebé. Tampoco tengo pareja y la Seguridad Social no me cubre un proceso de fertilidad. Pero no tengo derecho a comprar un bebé. Mi moral y mis principios están por encima de mis deseos. Quiero ser madre, pero no a costa de la explotación y la mercantilización, una vez más, del cuerpo de otra mujer. ¿Quién soy yo para hacer eso? No todo en esta vida se puede comprar y si la vida de una persona entra en mercado, entonces prefiero bajarme de este mundo. Deseo con todas mis fuerzas ser madre y, precisamente por eso, no me entra en la cabeza que alguien pueda pedirle a otra mujer que se quede embarazada de su hijo para luego arrebatárselo. ¿Alguien piensa en esa mujer? Es evidente que si lo hace es por dinero y necesidad. ¿Quién va a querer desprenderse libremente de algo tan íntimo como el bebé que ha gestado durante 9 meses?


Como mujer, estoy harta de que siempre se comercialice con nuestro cuerpo, con las mujeres. No sólo para alquilar vientres, sino para vender cualquier cosa insignificante como música, ropa o una simple fregona. Siempre nosotras. Siempre. Además de mujer, soy “seño”. Soy maestra y por encima de nuestros deseos como mujeres, deberían estar los derechos de los niños. Como adultos, debemos luchar para preservarlos. ¿Nadie piensa en cómo les afectará a esas criaturas el saberse hijos de un vientre de alquiler? ¿Nadie piensa en cómo gestionarán, a medida que crezcan, la idea de que unos pagaron y otros cobraron por tenerlo? ¿Nadie piensa en cómo asumirán la idea de que si hubieran nacido con algún problema, les habrían enviado directos a un orfanato? ¿Nadie piensa en cómo les puede sobrepasar el saber que sus padres pagaron a una empresa para que otra mujer se quedara embarazada de ellos por un porcentaje del total?

Por favor, dejemos de mirar sólo nuestro ombligo y, si de verdad queremos ser padres, luchemos, con dignidad, para que existan vías que nos permitan conseguirlo. Luchemos, con conciencia, para no tener que explicarle nunca a nuestros hijos que nacieron porque compramos a una mujer durante meses para que nacieran. Hijos del mercado".

3 de julio de 2017

LA ESCLAVITUD HAY QUE ABOLIRLA, NO REGULARLA

“Me parece muy injusto que vosotras, las mujeres, por el mero hecho de tener la capacidad de dar a luz, podáis ser madres solteras yendo a un banco de inseminación artificial. Quizás es una aberración aceptar la gestación subrogada, pero a los hombres nos ponen infinidad de trabas para poder adoptar y ser padres. Habláis mucho de la igualdad pero no lucháis porque podamos hacer las mismas cosas”.

Luchar por la igualdad es luchar por la igualdad de derechos y libertades, no por satisfacer los deseos particulares de cada individuo. Ser padre/madre no es un derecho, es un privilegio. Un privilegio que no está al alcance de todas. Mucho menos de todos. Es un deseo. Un deseo que, defendiendo la gestación subrogada, choca frontalmente, de nuevo, con la libertad de la mujer. Un deseo no puede implicar en ningún caso utilizar a otra persona para conseguirlo. Mucho menos a costa de capital. Mucho menos sabiendo que la maternidad es la principal causa de mortalidad femenina en numerosos países. Países en los que, paradójicamente, abundan las mujeres dispuestas a alquilarse. Todo muy casual.


Si partimos de la base de que vivimos en un mundo capitalista del que, tristemente, no podemos formar parte sin dinero, cualquier decisión que implique contratos y, sobre todo, billetes, no puede ser considerada una decisión libre. Mucho menos cuando tus necesidades básicas no están cubiertas. Mucho menos cuando una parte de la población, privilegiada por poder comprar, día sí día también, quiere sentenciar que es libre aquella parte del mundo que, por el lugar que ocupan en el sistema, sólo tienen la opción de vender(se).

Si tú necesitas un riñón, podrás luchar por fomentar la donación de órganos. Podrás luchar por hacer campañas que ayuden a concienciar a la población. Pero jamás deberías poder luchar por comprar el riñón de una persona que “libremente” acepta venderte el suyo. ¿Quién pondría en riesgo su salud y su vida por satisfacer un deseo tuyo a cambio de dinero? Efectivamente, sólo aquel que realmente necesite dinero. Por eso, si tu deseo y tu lucha por conseguirlo implican aprovecharte de la pobreza y la necesidad de otro, sintiéndolo mucho, tu deseo no puede ser concedido. Es importante empezar a aceptar que no se puede tener todo en esta vida. Mucho menos a costa de los demás, mucho menos a base de capital.

Hay que luchar, yo la primera, por erradicar la desigualdad. No por legalizarla. Hay que luchar, yo la primera, por abolir la esclavitud. No por regularla.

1 de julio de 2017

AVE, PATRIARCADO

¿Que qué hay de malo en la "gestación subrogada"?

Que es un eufemismo.

Que ser padre/madre NO es un derecho, por mucho que lo repitan.

Que una mujer embarazada no es un vientre gestante. Es una mujer embarazada.

Que vender un riñón es delito, aunque sin él puedas seguir viviendo, pero comprar a una mujer durante meses es un acto altruista.

Que, como ocurre con la prostitución, sólo un mínimo porcentaje lo hace sin presiones económicas.
Que no tenemos conciencia de clase.

Que legalizar la explotación de la pobreza es inaceptable.

Que, por enésima vez, nos tocan el útero.

Que no somos vientres, ni vasijas, ni incubadoras. Somos mujeres. Con todo.

Que si el bebé nace con enfermedades o malformaciones, el mismo que tiene derecho a ser padre, tiene derecho a no aceptar la compra. Producto defectuoso. Espeluznante.

Que no se alquilan vientres, se alquilan mujeres durante meses. Con sus mareos, sus vómitos y sus náuseas. Con su salud y con sus riesgos. Alquilan su alimentación, sus horarios, sus costumbres, sus hábitos y sus rutinas. Alquilan su día a día. La alquilan a ella.

Que mientras unas rezan por nosotras para que nunca queramos ser madres y no podamos, nosotras sólo rezamos para no vernos nunca, nunca, en la tesitura de tener que aceptar ser un vientre de alquiler en manos de una empresa.

Ilustración de Julio Arruga

Que sólo alguien sin argumentos es capaz de comparar quedarse embarazada con donar óvulos o esperma.

Que modificar la ley de adopción sería tan importante como dejar de tocar úteros. Pero, sorprendentemente, no interesa que se adopten niños. Habrá que preguntarse porqué.

Que hablar de maternidad y de contratos en la misma frase es, cuanto menos, preocupante.
Que nos venden la palabra libertad para comprarnos más baratas.

Que el capital no puedo estar por encima de los derechos humanos.

Que se habla de nosotras como objetos que ni sienten ni padecen pero dan vida. Máquinas reproductoras.

Que sólo se legisla sobre nuestros cuerpos y nuestra sexualidad.

Que el capitalismo y el patriarcado nos utilizan para alimentarse, mientras la sociedad aplaude catálogos de bebés por encargo. Que sean dos.

Que la ética no es sólo una asignatura de Secundaria.

Que las mujeres hacemos "libremente" cosas que los hombres, haciendo uso de su libertad, jamás eligen hacer.

Que la mujer que realiza una felación a un borracho, en la esquina de cualquier calle, por 10 euros, también lo hace libremente, ¿no? Nadie le pone una pistola en la cabeza para que lo haga. Si no quiere, no lo hace. Es su elección. Su libre elección. Los cojones.

Que la mujer que acepta mantener relaciones sexuales sin preservativo, por pura exigencia del putero, también es libre de decir que no, ¿no? Si lo acepta será porque le parece bien. Es su elección. Su libre elección. Maldita libertad la nuestra.

Que hemos perdido tanto el norte que ya ni nos chirría la frase: "Quiero ser padre/madre y tengo derecho a ello. Tengo dinero y tengo derecho a comprar mujeres que satisfagan mis deseos y necesidades vitales".

Ave, patriarcado.
Ave.

18 de junio de 2017

MACHISTA DE MANUAL

Hace varios meses, sin saber muy bien cómo, lo descubrí en Instagram. Hace unas semanas, me enteré de que iba a tener un programa propio en Cuatro. ¡Ni más ni menos que un programa para él solito! No daba crédito. Y, desde hace unos días, observo cómo cientos de personas, especialmente jóvenes, comparten sus entrañables hazañas en redes sociales. Como si, tras salir de la cárcel, fuera un ejemplo a imitar.

Este tío no es sólo un machista, es una machista de mierda. Un machista de manual. Un machista que, orgulloso, lo demuestra. Me da profundo ASCO y tremenda VERGÜENZA que personajes como este tengan tanta visibilidad y tanta voz, cuando es asquerosa, repugnante y denunciable la manera en la que se refería a su ex-pareja. La manera en que la insultaba y la menospreciaba en sus redes sociales, ante casi 300.000 seguidores, con palabras, con fotografías y con vídeos. Arrastrando públicamente a "su mujer". Consiguiendo que decenas de personas, apoyándole, la insultaran, la cuestionaran y la juzgaran en su perfil. Machaque diario, de mujeres y de hombres. Consiguiendo que, durante un tiempo, cerrara su cuenta para descansar de tanto ataque gratuito. Por su aspecto, por su peso, por su ropa, por sus gustos, por su vida... Desde entonces y hasta ahora.

Éste último suceso por el que ha sido detenido, evidentemente, no sé si será verdad o no, pero lo que miles y miles de personas pudimos ver no nos lo puede negar nadie. Lo vimos porque él nos lo enseñó. Machismo en estado puro. Ojalá este tipo de personas, con antecedentes penales de los que se jacta, nunca ocuparan el lugar público que se les regala. Ojalá la conciencia estuviera por encima de todo lo demás.



NOTA: Facebook ha decidido censurarme esta publicación. Me la han borrado. Ha desaparecido. "Hemos eliminado tu publicación porque nos ha parecido que se trata de spam". Spam. No me deja compartir nada al respecto. Una red social en la que se pueden compartir vídeos de niños mutilados, jóvenes muertos, violaciones en directo... Pero no se puede decir que un machista es un machista, aunque se vista de animalista. Ver para creer.